sab 7a. Ord. año Par antes Cuaresma (Id=169)

Primera Lectura

Mucho puede la oración insistente del justo

Lectura de la carta del apóstol Santiago
5, 13-20

Hermanos míos: ¿Está afligido alguno de ustedes? Que ore. ¿Está alegre alguno? Que cante himnos de alabanza. ¿Está enfermo alguno de ustedes? Que llame a los presbíteros de la Iglesia para que oren por él y lo unjan con óleo en el nombre del Señor. La oración hecha con fe salvará al enfermo; el Señor lo restablecerá y serán perdonados los pecados que hubiera cometido.
Reconozcan, pues, mutuamente sus pecados y oren unos por otros para que sanen. Mucho pude la oración insistente del justo.
Elías, que era un hombre de nuestra misma condición, oró fervorosamente para que no lloviera, y no llovió sobre la tierra durante tres años y medio; oró de nuevo, y el cielo dio la lluvia y la tierra produjo su fruto.
Hermanos míos, si alguno de ustedes se desvía de la verdad y otro lo convierte, sepa que el que convierte a un pecador de su mal camino, salvará su vida de la muerte y obtendrá el perdón de muchos pecados.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Salmo Responsorial

Sal 140, 1-2.3 y 8

Suba mi oración, Señor, como incienso ante ti.
Dirigátur, Dómine, orátio mea sicut incénsum in conspéctu tuo

Señor, te estoy llamando, date prisa, escucha mi voz cuando te llamo. Que suba mi oración como incienso hasta ti, sean mis manos suplicantes como la ofrenda de la tarde.
Suba mi oración, Señor, como incienso ante ti.
Dirigátur, Dómine, orátio mea sicut incénsum in conspéctu tuo

Coloca, Señor, en mi boca un centinela, un vigilante a la puerta de mis labios. A ti, Señor, se dirigen mis ojos, en ti me refugio, no me desampares.
Suba mi oración, Señor, como incienso ante ti.
Dirigátur, Dómine, orátio mea sicut incénsum in conspéctu tuo

Aclamación antes del Evangelio

Aleluya, Aleluya.
Te doy gracias, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has revelado los misterios del Reino a la gente sencilla.
Benedíctus es, Pater, Dómine cæli et terræ; quia mystéria regni párvulis revelásti.
Aleluya.

Evangelio

El que no reciba el Reino de Dios como un niño, no entrará en él

† Lectura del santo Evangelio según san Marcos
10, 13-16

Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo trajeron unos niños a Jesús para que los tocara, pero los discípulos los reprendían. Jesús al verlo se indignó y les dijo:
"Dejen que los niños vengan a mí, no lo impidan, porque de los que son como ellos es el Reino de Dios. Les aseguro que el que no reciba el Reino de Dios como un niño, no entrará en él".
Entonces Jesús los abrazaba y los bendecía imponiéndoles las manos.
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

[Misa]